Ester es una facilitadora de Biodanza, que me presentó mi buena amiga Marisa Clavijo. 

Contactó conmigo y me solicito información para su tesis, al enterarse que yo trabajaba con mayores.

Caí en la cuenta de que a pesar de haberle pedido a mis grupos una respuesta a las tres preguntas, yo personalmente no la había respondido a las mismas. Me había conformado con reenviarle a Ester, los comentarios que diferentes personas de los grupos me respondieron.

Por alguna razón hoy, aquí y ahora, me siento motivado a escribir esta reflexión, siguiendo las preguntas que Ester nos propone.

 

Encuesta de Tres Preguntas:

1. ¿Cómo conociste la biodanza?

2. ⁠¿Qué le aporta a tu vida?

3. ⁠¿Cómo te sientes desde que practicas Biodanza?

 

1.     ¿Cómo conocí la Biodanza?

 

He sido una persona adicta al trabajo, que por cierto me encantaba, pero, siempre hay un pero la vida me dio un sopapo, rompió mi equilibrio (soy de libra) y tras treinta felices años, me quedo (octubre 2014) súbitamente viudo con dos hijos todavía en casa (saliendo de su adolescencia) y otro recién casado. Una salida tan brusca de eso que llamamos “zona de confort”, nos conduce a algo que hace 20 años no estaba tan de moda como hoy, nos conduce directamente a una depresión de caballo.

Buenos amigos, grandes compañeros cuya amistad sigo disfrutando, me ayudaron desde diferentes perspectivas, deporte, ayuda doméstica, social, … y aquí aparece, la que realmente me hace tomar conciencia de estar vivo, La biodanza, a la que mi compañero y amigo Agustin me invita a asistir. ¿Qué es eso? Pregunte yo, es difícil de explicar, pero tráete ropa cómoda y el proximo jueves te vienes conmigo a conocerla.

Curiosamente esta secuencia, invitar a alguien, dificultad de explicar el que es, pues depende de tu sentir, dejarte llevar por tu instinto exploratorio y curioso, engancharte a ella, tanto por curiosidad, como por percibir en tu cuerpo que aquella sesión te hizo sentir bien. Se ha repetido en múltiples ocasiones entre las personas que llegaron a mis grupos.

 

2.     ¿Qué le aporta a mi vida?

 

Quede enganchado, desde la primera sesión. Sentí que, a pesar del cansancio acumulado de la semana, cada siguiente viernes estaba renovado, y siendo el jueves, el día que mas tarde me acostaba, sin química añadida alguna, mi sueño era profundamente reparador. Este testimonio del buen dormir, y de esperar que llegue ese día de la próxima semana en que tengo sesión, me lo han compartido, recurrentemente en la ronda de palabra.

Y se opero el milagro, no habían pasado dos meses, y mi depresión era cosa del pasado, la alegría de vivir me lleno, y mi vida, obviamente, cambió. Ahora se que este sistema Biodanza SRT, te cambia la Vida, sí, o sí.

Mi curiosidad me llevo a querer saber más, del porque este sistema funciona, casi sin querer me encontré en la formación de facilitador en la escuela Hispánica, después fueron muchas extensiones, aplicaciones y la formación de Didacta. En la actualidad sigo, llevando diferentes grupos, para distintas entidades de mi localidad (Tres Cantos). Donde practico la Biodanza en acción social (como voluntario) para devolver a otros lo que el Sistema biodanza hizo una vez por mí.

 

3.     ¿Como me siento desde que practico Biodanza?

 

Hay muchas actividades que investigué, (meditación transcendental, meditación clásica, MindFullness, Inteligencia Emocional, Reiki, Tantra, Masaje, …) si bien, ninguna me caló tanto como la biodanza, sobre todo desde que me involucré en liderar grupos en 2016.

Dar y darse, en mi caso enseñando lo poco que sé. Es un camino por el discurre la felicidad. Y la felicidad es un objetivo de nuestra vida.

Agradecer, y aprender, cada día. Vivir que no sobrevivir.

Y disfrutar de los compartíres, de las personas del grupo, haciendo mía esa energía positiva, que en el grupo se multiplica.

 

 

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